sábado 31 de octubre de 2009

El papel carbón y el ciclostil





No hace tantos años el papel carbón se utilizaba habitualmente en despachos, oficinas y comisarías para la producción de copias de documentos escritos a máquina, aunque también se podía usar para escribir a mano. En este caso, el resultado podía ser penoso: dedos negros y documento manchado.





Era un papel muy delgado, por una cara tenía una capa encerada, y por la otra una mezcla de alcohol, glicerina y el tinte en sí. Se ponía entre el original y la hoja que sería la copia, y por presión de las teclas o del bolígrafo, el tinte negro pasaba a la hoja de debajo. Había de otros colores, pero los más habituales eran el azul y el negro. Este último toma el nombre “papel carbón” porque en sus orígenes se usaba carboncillo como tinte.









Dos paquetes de hojas carbón, algunas de ellas

boca arriba, con la cara negra de frente.



Sin embargo, con la invención de la fotocopiadora la demanda de papel carbón comenzó a declinar, hasta llegar a ser prácticamente erradicado del mercado con la aparición de los ordenadores personales y las impresoras.





En inglés, a la copia creada se le llama carbon copy (copia de carbón). En la actualidad se continúa usando esta denominación en los sistemas de correo electrónico al señalar con las siglas "CC" que se trata de una copia de un original.



En la escuela apenas usábamos este papel, pero algunas veces, si la profesora nos hacía copiar cinco veces la lección, habíamos intentado colarle cuatro copias junto al original, a ver si pasaba.



El ciclostil era un artilugio con rodillos que con una manivela y papel carbón, hacía montones de copias.






Ciclostil modernillo





Primero había que introducir la información en un papel especial

que servía de máster. Esto podía hacerse mecanografiando o bien con

un punzón especial parecido a un bolígrafo.


Así hacían los exámenes y las revistillas para los padres.









Ciclostil antiguo



El ciclostil también tuvo otros usos no estrictamente educativos, ya que era una forma relativamente rápida de hacer octavillas, pasquines y otro material que no podía pasar por las imprentas tradicionales.



Nuestra historia pre-constitucional tiene bastantes ejemplos de esto.








jueves 29 de octubre de 2009

La Olivetti



Los niños de hoy apenas imaginan el mundo sin ordenadores, pero los mayores sabemos que hace unas décadas todos los documentos importantes de la vida pasaban por el carro de una Olivetti (aquí era la marca más habitual).



Todos, desde las escrituras de los notarios hasta los atestados de la policía, desde las libretas de ahorro de los bancos hasta las cartas de cualquier empresa, o incluso personales.





Dos modelos de Olivetti, muy comunes en los setenta y ochenta.






Los que alguna vez aprendimos mecanografía conocemos la típica serie de caracteres que repetíamos una y otra vez para fomentar la memoria dactilar.





asdfg asdfg asdfg asdfg asdfg asdfg asdfg asdfg


qwert qwert qwert qwert qwert qwert qwert qwert





Los que sabían mucho, medían la velocidad en ppm (pulsaciones por minuto), y los demás cuando querían correr, lograban que las letras se colapsaran, formando un follón de hierros que no veas.






Un error se pagaba caro, pues había que empezar de nuevo si el documento era muy importante, y si no era de cumplir, siempre se podía acudir a un lápiz de borrar que tenía un pincel en un extremo, para quitar los restos de goma del papel,





y los más modernos al socorrido Tipp-Ex, que pringaba de lo lindo...





Ese sonido acompasado del teclear, tan característico de los mecanógrafos, la campanita de final de línea y el ruido al correr el carro hacia la derecha, todo eso desapareció del mapa cuando aparecieron las primeras máquinas de escribir eléctricas, con una pequeña pantalla donde corregir errores antes de imprimirse la tinta en el papel.






Y ya definitivamente, con la llegada de los ordenadores, la famosa Olivetti pasó a la historia.





¡¡¡Cinco décadas, por Tutatis!!!



Hoy cumple 50 años Astérix, el héroe galo creado por Albert Uderzo y René Goscinny.



El 29 de octubre de 1959 se empezaron a publicar las aventuras de Astérix y Obélix en el nº 1 del semanario Pilote, y no fueron recopiladas en un álbum propio hasta dos años más tarde.


Son cómics infantiles y divertidos que también tienen una lectura adulta, con una visión satírica de la sociedad.


Se han hecho ocho películas de animación, tres con actores reales y un parque temático en Plailly, a las afueras de París.



Para la conmemoración se ha publicado un volumen titulado “El aniversario de Astérix y Obélix. El libro de oro.”






En 1977, tras la muerte de Goscinny, Uderzo continuó con la serie, cosa que algunos fans no le han perdonado.



Este mismo año, Uderzo se ha enfrentado judicialmente a su propia hija, que lo ha acusado de traicionar el espíritu original, ya que ha vendido su parte de la sociedad, que gestiona los derechos de autor a la gran editorial Hachette, con lo que podrán proseguir las historietas con otros autores tras la muerte del propio Uderzo.




Información obtenida en el diario Avui del 22 de octubre de 2009.

domingo 25 de octubre de 2009

La llave abrelatas





Antes, las latas de conserva se abrían con un utensilio como el que vemos en la fotografía.




Se llamaba llave abrelatas y era una barrita metálica con una ranura. Las latas llevaban una lengüeta que se introducía en la ranura y a continuación se giraba la llave siempre en el mismo sentido, de modo que la tapa de la lata se iba enrollando sobre la llave.





Estos abrelatas eran recuperados desenrollando la tapa, lo cual pringaba bastante (sobre todo si la lata era de sardinas en aceite o de mejillones en escabeche), así que, como colmo de la modernidad, salieron unas latas cuya llave era de un solo uso, y se tiraba junto a la lata. Un adelanto que no veas.


El sistema de envasado de las latas de conserva

ha cambiado mucho hasta llegar al actual abrefácil, característico por su anilla de la que hay que tirar y que a veces se queda en la mano y hay que abrir la lata como se pueda, o sea, a lo bestia...





La lechera



Antiguamente la gente compraba la leche en una vaquería.



En plena Barcelona, en los años setenta, recuerdo haber ido a comprar la leche con una lechera de aluminio, de un litro de capacidad, aunque las había de varias medidas y materiales.




Foto tomada de lacalaixera.blogspot.com

La vendedora solía tener la leche en unos recipientes mucho mayores, y metía un cazo dentro para despacharla. Luego estaba su credibilidad a la hora de confiar en que no la hubiera bautizado con agua...





Hoy en día no pasaría ni un simple trámite del departamento de sanidad. Y sin embargo, así crecimos más de cuatro, sin tanto miedo a los microbios, y llenitos de salud.





Ahora, esas antiguas lecheras se utilizan como objetos de decoración, una vez pintadas. Quedan bonitas, pero me gusta recordar para qué servían.





miércoles 21 de octubre de 2009

Horrores del pasado


Hoy me han dejado leer esta antigua carta.


No hay nada que no sepamos ya, pero me ha tocado la fibra, y me ha hecho pensar que cualquier tiempo pasado NO fue mejor...


 


 


Carta de una mujer trabajadora, llegada al Parlamento Inglés en el año 1842


 



Me casé a los 23 años y fue después de casarme cuando bajé a la mina, no sé leer ni escribir. Trabajo para Andrew Knowles, de Little Bolton (Lancashire, Inglaterra). Me dedico a arrastrar las vagonetas de carbón. Trabajo desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde. Hacemos una pausa más o menos de una hora, al mediodía, para comer, que nos dan pan con mantequilla, pero nada de beber. Tengo dos niñas, pero todavía son demasiado jóvenes para trabajar. He arrastrado también las vagonetas cuando estaba embarazada. Conozco a una mujer que llegó a su casa al terminar la faena, se lavó, se metió en la cama, parió y retomó el trabajo antes de una semana.


Para trabajar tengo una cinta que me rodea la cintura entre las piernas y avanzo con las manos y los pies. El camino es muy inclinado y por eso nos tenemos que agarrar a una cuerda para tirar hacia arriba. Cuando no hay cuerda, nos tenemos que coger a lo que podemos.



                                                 


En el pozo donde trabajo hay seis mujeres y media docena de niños y niñas; es un trabajo muy duro para una mujer. En el sitio donde estoy la fosa es muy húmeda y el agua siempre traspasa nuestros zapatos. Un día el agua me llegó hasta los muslos. Y lo que cae del techo es terrible. Mis ropas están húmedas o mojadas la mayor parte de la jornada. Nunca he estado enferma en toda mi vida, menos en la época de los partos.


Estoy muy cansada cuando llego a casa por la noche. A veces me quedo dormida antes de lavarme. No soy más fuerte que antes y ya no siento la misma resistencia para el trabajo, he arrastrado vagonetas hasta que se me arrancaba la piel; la correa y la cadena todavía son peores cuando esperas un hijo.


Mi marido me ha pegado más de una vez (…)


Betty Harris (37 años)

lunes 19 de octubre de 2009

Gordos... todos llevamos uno dentro




Que película más chula vimos ayer.



Gordos, de Daniel Sánchez Arévalo.



Cuenta las peripecias de un grupo que hace terapia para comprender por qué estan gordos y así poder bajar de peso.



A medida que avanza la historia, vamos descubriendo a las personas que se esconden bajo una gran capa de grasa, de bollería y pizzas. Comprendemos sus miedos, sus motivaciones para ocultarse dentro de sus cuerpos grandes. Hasta que aprendan a gustarse tal como son, no podrán empezar a adelgazar.



Y entonces, tal vez ya no importe...



Lo que me ha dejado alucinada es que los actores subieron de peso para rodarla, uno de ellos hasta 33 kilos. Caramba, durante la peli, cuando se va viendo el cambio, pensé que serían efectos especiales o algo... a mí no creo que me hubieran convencido. ¡Con lo que cuesta luego recobrar la línea...! Quita, quita.



La peli me hizo reír y también hubo momentos dramáticos. Una película que recomiendo.



Para ver el trailer, pulsar aquí.

jueves 8 de octubre de 2009

La bolsa de agua caliente



Cuando yo era pequeña, tener calefacción era un lujo que no todas las casas tenían.


Por las noches, un ratito antes de acostarnos, solíamos poner en la cama una bolsa de agua caliente. Era una bolsa de goma gruesa, plana, forrada con una funda de lana que retenía el calor y protegía de posibles quemaduras.
A la hora de irse a dormir, la cama estaba calentita por la zona de los pies.



Antiguamente, esto lo hacían con un calientacamas, aparato de hierro que se llenaba con brasas y se “paseaba” por entre las sábanas, calentándolas.



Artilugio similar era el llamado "burro", que se ponía bajo las sábanas con un brasero sobre el plato.


Y posteriormente salieron las mantitas eléctricas, que iban enchufadas a la corriente eléctrica y que tenían (y siguen teniendo) cierta fama de inseguras.
De todos estos trastos, yo me quedo con la bolsa.

La crisis que nos afecta es posible que recupere el uso de estas bolsas sencillas, económicas y ecológicas.

viernes 2 de octubre de 2009

El orinal



No me refiero a esos orinalitos con formas divertidas que usan los niños pequeños hasta que pueden subirse a la taza del váter.




Tampoco a las cuñas de los hospitales, orinales humillantes que le bajan los humos al más pintado.Quiero hablar de los orinales, los de toda la vida. Aquellos recipientes con su asa, que recuerdan a los tazones para la leche con cereales.

Eran de porcelana o metálicos, y su lugar natural era debajo de la cama, en unas viviendas que no disponían de retrete interior.
En mi pueblo todavía hay casas en las que se ve el cuartito externo adosado a la terraza, donde había una triste letrina poco acogedora en las noches invernales. Por la mañana, el más pringao de la casa tenía la labor de vaciarlos en ese cuartito. Especifico donde porque en tiempos más antiguos lo echaban a la calle por la ventana y se quedaban tan anchos.

Nuestros antepasados usaron este artilugio hasta el siglo XIX, y algunos incluso más tiempo.



Mi bisabuela tenía uno de porcelana, con un ojo dibujado en el interior. Qué sentido del humor el del diseñador de orinales.

En Ciudad Rodrigo (Salamanca) existe un museo que le rinde honores, donde se exponen piezas de más de 27 países.



Si ese montón de orinales violaran el secreto profesional tendríamos acceso a las anécdotas más cutres de la historia…

jueves 1 de octubre de 2009

Mary Poppins cumple años



74 añazos cumple Julie Andrews, quien encarnó a la institutriz más mágica de la historia del cine.




Repitió papel, aunque sin magia "visible", con la familia Trapp, en "Sonrisas y lágrimas".



El tiempo pasa que es un contento...

domingo 13 de septiembre de 2009

Las edades de la mujer

Viñetas de Maitena



La pregunta es simple:

¿Por qué pasamos de ser veinteañeras

y treintañeras

a ser cuarentonas y cincuentonas???


¿No podíamos ser veinteañonas

o cuarentañeras?


¿Einnn???





martes 1 de septiembre de 2009

Buenos días...


Hoy empieza la vida "normal" de nuevo.

Yo no sé los demás, pero yo necesito cierta rutina.

Me va fenomenal levantarme temprano, llevar un control de comidas y bebidas (los dos litros de agua me cuestan cuando estoy de vacaciones), ir al gimnasio... me hace falta orden en mi vida.

Y la verdad es que, cuando voy a trabajar, tengo tiempo de hacer todo lo que debo.
En cambio, cuando estoy de vacaciones, me falta tiempo para todo...



sábado 29 de agosto de 2009

Hoy hemos estado en Egipto (y hemos vuelto para cenar)

Carter descubriendo la tumba de Tutankhamon en 1922.

Pues sí. Vengo saturadita del antiguo Egipto, ja ja ja. Por la mañana mi marido y yo hemos ido al Imax, a ver una peli en 3D sobre las momias egipcias.

Ha sido muy interesante.




Y después hemos ido al Museu Marítim, donde hay una exposición sobre Tutankhamon que ha resultado alucinante.


Han reconstruido las cámaras sepulcrales de la tumba y han copiado más de mil de los objetos que se encontraron, resultando la exposición una experiencia muy realista.

Se supone que lo encontraron así:


Los sarcófagos que contenían la momia estaban dentro de unos contenedores cuadrados enormes, cada uno dentro de otro más grande, como una gran colección de muñecas Matriuska.

Los sarcófagos, a tamaño real



y los contenedores que los envolvían, esto es una maqueta, pero hemos visto a tamaño natural las puertas que se fueron abriendo para descubrir los sarcófagos en

el interior.




En las cámaras mortuoria y del tesoro había una cantidad ingente de objetos maravillosos, algunos de los cuales hemos podido fotografiar.


Aunque la visita da para mucho, hay que imaginar cómo sería en realidad, cuando Tutankhamon murió y todas aquellas riquezas fueron enterradas con él.


Este trono es muy famoso, me acerco para poder ver los detalles.

En la imagen, la reina unta de pomada el hombro del faraón.

En estos sarcófagos pequeños se encontraron a dos bebés, hijos de Tutankhamon. Uno era un feto de unos cinco meses, y el otro era un recién nacido, tal vez muerto durante el parto.


Se encontraron también collares (con su contrapeso, para la nuca),


y muchas figuras que protegían o representaban al rey una vez hubiera pasado las pruebas para acceder al otro mundo (a eso no se escapaba nadie).


Se le mostraba en distintos momentos de su vida cotidiana, pescando, por ejemplo. Aquí aparece con un arpón en la mano, sobre una barca.



Las sandalias de oro calzaban los pies de la momia del faraón, y los dedales de oro cubrían sus dedos.



Otras sandalias fueron encontradas también por las antecámaras, en cajas o sueltas, algunas tal vez usadas por el faraón, y otras no.

Éstas están hechas de papiro y junco, y están decoradas ricamente, pintadas con escenas de enemigos nubios atados (para que el faraón los pisara al calzarse y los aplastara a cada paso).


En la cámara mortuoria había una especie de cuádriga, para la guerra o la caza.


Además de maquetas de barcos, para pasar al otro mundo.


Y ungüentos para la belleza también. Aquí unos estuches para guardar espejos.


Algunos juegos de mesa, con los que el faraón se había divertido en vida, jugando con su esposa...


El tablero de juego se sostiene con un soporte de cuatro patas de león, y tiene una superficie de juego con casillas de marfil. En el lado estrecho del tablero hay un cajoncito para guardar las piezas del juego, mientras que en los laterales está escrito el nombre de Tutankhamon.

Y cofres para contener objetos personales.


Lo más destacado de este cofre son las dos filas de jeroglíficos dorados, que adornan los laterales. Tienen el significado de "toda la vida y todo el poder".

En las chapas de marfil aparecen los nombres de Tutankhamon y de su mujer Ankhesenamon. El interior del cofre se divide en dieciséis compartimentos, para poner los objetos de escritura del rey.





La exposición está muy lograda, y para las personas que no podemos ver estas maravillas en los museos donde están expuestas, ha resultado un sucedáneo muy creíble e interesante.




viernes 28 de agosto de 2009

El retonno (el retorno)


Hola a todos.


He vuelto, aunque no del todo, todavía estoy a medias, ja ja ja.


Veo que en mi ausencia habéis sido TAN prolíficos que me va a ser imposible ponerme al día sin terminar estresadísima, con lo relajada que vuelvo...


He pasado unos días geniales, viendo sitios estupendos y pateando a base de bien.


Tanto y tanto he pateado, que a pesar de los rissottos, de las pizzas, de los espaguetti y de los vinillos Prosecco y demás...


¡he perdido un kilo!


Alucinante.


Ahora voy a descansar ya, que el esfuerzo para escribir esto ha sido mayúsculo .


Besos.



PD - Venezia huele estupendamente, a pesar de las malas lenguas (yo llevaba una pinza de la ropa en el bolso, porsiaca... ja ja ja).


PD2 - Sí, creo que me va a costar el retonno...


martes 11 de agosto de 2009

Me marcho, je je je


Me voy unos días por ahí...


creo que me hace falta.



Besos a todos.