No hace tantos años el papel carbón se utilizaba habitualmente en despachos, oficinas y comisarías para la producción de copias de documentos escritos a máquina, aunque también se podía usar para escribir a mano. En este caso, el resultado podía ser penoso: dedos negros y documento manchado.
Era un papel muy delgado, por una cara tenía una capa encerada, y por la otra una mezcla de alcohol, glicerina y el tinte en sí. Se ponía entre el original y la hoja que sería la copia, y por presión de las teclas o del bolígrafo, el tinte negro pasaba a la hoja de debajo. Había de otros colores, pero los más habituales eran el azul y el negro. Este último toma el nombre “papel carbón” porque en sus orígenes se usaba carboncillo como tinte.
Dos paquetes de hojas carbón, algunas de ellas
boca arriba, con la cara negra de frente.
Sin embargo, con la invención de la fotocopiadora la demanda de papel carbón comenzó a declinar, hasta llegar a ser prácticamente erradicado del mercado con la aparición de los ordenadores personales y las impresoras.
En inglés, a la copia creada se le llama carbon copy (copia de carbón). En la actualidad se continúa usando esta denominación en los sistemas de correo electrónico al señalar con las siglas "CC" que se trata de una copia de un original.
En la escuela apenas usábamos este papel, pero algunas veces, si la profesora nos hacía copiar cinco veces la lección, habíamos intentado colarle cuatro copias junto al original, a ver si pasaba.
El ciclostil era un artilugio con rodillos que con una manivela y papel carbón, hacía montones de copias.
Ciclostil modernillo
Primero había que introducir la información en un papel especial
que servía de máster. Esto podía hacerse mecanografiando o bien con
un punzón especial parecido a un bolígrafo.
Así hacían los exámenes y las revistillas para los padres.
Ciclostil antiguo
El ciclostil también tuvo otros usos no estrictamente educativos, ya que era una forma relativamente rápida de hacer octavillas, pasquines y otro material que no podía pasar por las imprentas tradicionales.
Nuestra historia pre-constitucional tiene bastantes ejemplos de esto.














































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